Viviendo según la voluntad de Dios

El poder de la oración en la vida cristiana

Mis hijos, en mis manos os he dado lo que viene del cielo, una bendición celestial. También os protejo, asegurando que lo recibáis. En esta tierra, lo que os sostiene es la ayuda que viene del cielo, siempre presente a vuestro lado. Con solo orar y pedir, yo os ayudaré en todo momento. Y mi voluntad es trazar para vosotros el mejor de los caminos. Tengo mi propio momento, el que considero mejor.

La importancia de vivir sin impaciencia

En vuestra espera, manteneos firmes, sin corazón crítico, sin impaciencia. Sabéis que todo lo que hacéis debe ser igual por dentro y por fuera. Es celestial, revelado por el Espíritu Santo dentro de vosotros. Vuestra rectitud permanece inalterable, vivís según el modelo celestial. Vuestro corazón y vuestras palabras son uno, y en vuestras bocas no se halla mentira. Vuestro corazón es recto, y vuestro camino será recto.

Seguir el camino correcto según Dios

Los tortuosos verán que sus acciones no les reportan beneficio alguno. Pero si optan por confiar en mí, sin duda les mostraré el camino adecuado. Mis hijos, el corazón del hombre tiene muchos planes. Él sigue lo que es propio y todo lo que sus ojos pueden ver. Pero vosotros seguís lo que es celestial, revelado por el Espíritu Santo dentro de vosotros.

Cómo seguir la guía del Espíritu Santo

No os fijáis en los frutos terrenales ni en vuestros propios beneficios. Solo debéis conocer la voluntad del Espíritu Santo y actuar en consecuencia. Vuestros pasos no se demoran, y no teméis frente a las dificultades. Sabéis que lograr todo lo celestial no es por vuestra propia fuerza, sino por la ayuda que viene del cielo. Con solo orar y pedir, siempre recibiréis ayuda. A vuestro lado, sin cesar en vuestras oraciones, vivís una vida de firme dependencia de mí.

Resistir las tentaciones a través del Espíritu Santo

Mis hijos, al caminar largo tiempo con el Espíritu Santo y obedecer su guía, no estarán sujetos a tentaciones en esta tierra. Viven según el modelo celestial, renunciando a todos los honores mundanos y evitando que los deseos terrenales dominen; así, el que tienta los corazones no puede actuar dentro de ustedes. No permanecerán en la tentación por mucho tiempo, pues el Espíritu Santo construirá sus corazones y les preparará un descanso que pueden obtener en esta vida, no una paz que solo llegará en un futuro lejano.

Logros de Jesucristo para sus seguidores

Mis hijos, lo que Jesucristo ha logrado por ustedes está completamente hecho, y ustedes lo han recibido con certeza. Sin embargo, bajo la guía del Espíritu Santo, aprenden diariamente el modelo celestial, viviéndolo de manera que lo invisible se convierta en realidad y se manifieste en ustedes. No se preocupan por lo que planea el corazón humano; su voluntad elige lo que viene del cielo, revelado en su interior.

Desarrollar una vida celestial interior

Esto es parte de su cotidianidad. Mis hijos, la vida celestial se desarrolla en su interior. Al reconocer todos los valores celestiales, comprenden que todo lo escrito en las Escrituras es verdadero. Su propósito no es persuadir mediante el razonamiento, sino encarnar la esencia de Jesucristo. Al caminar por un camino de auto-renuncia, la vida celestial se manifestará claramente en ustedes.

Transformación personal y enriquecimiento de otros

No solo experimentarán una transformación personal, sino que también enriquecerán a quienes les rodean, permitiendo que otros conozcan a Jesucristo a través de ustedes. Sus acciones en esta tierra constituyen el testimonio más elocuente.


¿Cómo podemos mantener una actitud de confianza y dependencia constante hacia Dios, a pesar de las dificultades y tentaciones que encontramos en la vida?

Mantener una actitud de confianza y dependencia constante hacia Dios, incluso en medio de dificultades y tentaciones, implica varios aspectos clave que se pueden extraer de las enseñanzas bíblicas.

  1. Reconocimiento de nuestras limitaciones: Es fundamental reconocer que, por nosotros mismos, no podemos enfrentar las pruebas de la vida. Como se menciona, debemos llegar a un punto donde digamos: «Señor, no puedo manejar esto, así que elijo confiar en Ti». Esta actitud de rendición es esencial para permitir que Dios actúe en nuestras vidas.

  2. Oración y comunicación constante con Dios: La oración es un medio vital para mantener nuestra conexión con Dios. A través de la oración, expresamos nuestras necesidades, preocupaciones y agradecimientos. La Escritura nos anima a acercarnos a Dios con confianza, como se menciona en Hebreos 10:19-22, donde se nos dice que podemos entrar en Su presencia con un corazón sincero y plena confianza.

  3. Conocimiento de la Palabra de Dios: Estudiar y meditar en las Escrituras nos ayuda a entender mejor la naturaleza de Dios y Sus promesas. Esto fortalece nuestra fe y nos recuerda que Dios es fiel y está con nosotros en cada situación. La fe proviene del oír, y oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17).

  4. Dependencia del Espíritu Santo: La enseñanza sobre el fruto del Espíritu en Gálatas 5:22-23 nos recuerda que el Espíritu Santo es quien produce en nosotros amor, gozo, paz, paciencia, entre otros. Cuando enfrentamos tentaciones o dificultades, podemos depender del Espíritu para guiarnos y darnos la fortaleza necesaria.

  5. Aceptación de la gracia de Dios: Entender que la gracia de Dios es suficiente para nosotros, incluso en nuestras debilidades, nos permite descansar en Su poder. Como se menciona, la gracia es Dios actuando en nosotros, y al aceptar nuestra necesidad de Su ayuda, podemos experimentar Su fortaleza en nuestras debilidades.

  6. Vivir en el presente: Es importante no aferrarnos a lo que Dios nos dijo en el pasado, sino estar atentos a Su voluntad actual. Esto implica una relación dinámica con Dios, donde estamos abiertos a Su dirección y dispuestos a aceptar Su voluntad, incluso si eso significa renunciar a nuestros propios deseos.

  7. Cultivar una actitud de humildad: La humildad es clave para mantenernos en una posición de dependencia. Al someternos a la mano poderosa de Dios, como se menciona en 1 Pedro 5:6, podemos confiar en que Él nos exaltará en Su tiempo.

En resumen, mantener una actitud de confianza y dependencia hacia Dios requiere un reconocimiento de nuestras limitaciones, una comunicación constante con Él, el estudio de Su Palabra, la dependencia del Espíritu Santo, la aceptación de Su gracia, la atención a Su voluntad presente y una actitud de humildad. Al hacerlo, podemos enfrentar las dificultades y tentaciones con la certeza de que Dios está con nosotros y nos sostiene.

¿Cómo podemos asegurarnos de que nuestras palabras y acciones reflejan la voluntad del Espíritu Santo y no nuestros propios deseos?

Para asegurarnos de que nuestras palabras y acciones reflejan la voluntad del Espíritu Santo y no nuestros propios deseos, es fundamental seguir algunos principios basados en la enseñanza bíblica.

  1. Consulta la Escritura: La primera medida es verificar si nuestras intenciones y acciones están alineadas con las enseñanzas de la Biblia. Si algo no concuerda con la Palabra de Dios, es un indicativo de que no es la voluntad del Espíritu Santo.

  2. Escucha la guía interna: Debemos prestar atención a la dirección que sentimos en nuestro interior. Según 1 Juan 2:27, el ungüento que hemos recibido del Señor permanece en nosotros y nos enseña sobre todas las cosas. Esto significa que el Espíritu Santo nos guía y nos da discernimiento.

  3. Observa las circunstancias: Es importante considerar cómo se desarrollan las circunstancias a nuestro alrededor. A veces, Dios utiliza el entorno para confirmar o desmentir nuestras decisiones. Si las circunstancias no apoyan lo que sentimos en nuestro interior, puede ser un signo de que debemos esperar o reconsiderar.

  4. Busca la confirmación en la comunidad de fe: La comunidad de creyentes puede ofrecer una perspectiva valiosa. Al buscar la confirmación en la iglesia, podemos comparar nuestras percepciones con la sabiduría colectiva de otros creyentes. Esto no significa que debamos depender completamente de ellos, sino que su consejo puede servir como un medio de protección y validación.

  5. Mantén una actitud de humildad y espera: Es crucial tener una disposición abierta y humilde, dispuestos a esperar la dirección de Dios. A veces, puede que necesitemos tiempo para que todo se alinee y se clarifique.

  6. Practica el discernimiento: Hebreos 5:14 nos enseña que debemos ejercitar nuestros sentidos para discernir el bien del mal. Esto implica un proceso activo de reflexión y evaluación de nuestras motivaciones y deseos.

Al seguir estos pasos, podemos estar más seguros de que nuestras palabras y acciones son guiadas por el Espíritu Santo y no por nuestros propios deseos egoístas.

¿Cómo podemos vivir de manera que la vida celestial se manifieste claramente en nosotros y enriquezca a quienes nos rodean?

Para vivir de manera que la vida celestial se manifieste claramente en nosotros y enriquezca a quienes nos rodean, es fundamental centrarse en nuestra relación con Cristo y permitir que Su vida fluya a través de nosotros. Aquí hay algunos principios clave que se pueden extraer de las enseñanzas bíblicas:

  1. Habitar en Cristo: Es esencial «habitar» en Cristo, lo que significa mantener una conexión constante con Él. En Juan 15:4-5, Jesús dice: «Permaneced en mí, y yo en vosotros; como el sarmiento no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí». Esta permanencia nos permite dar fruto espiritual de manera natural.

  2. Confiar en el poder de Dios: No debemos depender de nuestras propias fuerzas o esfuerzos. En lugar de intentar «hacer» cosas espirituales por nuestra cuenta, debemos confiar en el poder de Dios que opera en nosotros. Como se menciona en Romanos 6:14, «el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia». Esto implica que debemos descansar en la gracia de Dios y permitir que Su vida se exprese a través de nosotros.

  3. Vivir en la luz de Dios: La vida celestial se manifiesta cuando vivimos en la luz de Dios. En Salmos 36:9 se dice: «Porque en ti está la fuente de la vida; en tu luz veremos luz». Al vivir en la luz de Dios, podemos ver la verdad y la realidad de las cosas, lo que nos permite actuar de manera que refleje Su carácter y amor.

  4. Ser un canal de amor: La vida celestial se manifiesta a través del amor que mostramos a los demás. Cuando permitimos que el amor de Cristo fluya a través de nosotros, impactamos a quienes nos rodean. Esto se logra al dejar de lado la pretensión y las actitudes forzadas, y en su lugar, permitir que el amor de Dios se exprese de manera natural en nuestras interacciones.

  5. Testimonio auténtico: Es importante que nuestra vida sea un testimonio auténtico de la obra de Dios en nosotros. Esto significa que nuestras palabras y acciones deben estar alineadas con nuestra fe. Cuando vivimos de manera genuina, otros pueden ver la realidad de la vida celestial en nosotros.

Al aplicar estos principios, podemos vivir de tal manera que la vida celestial no solo se manifieste en nosotros, sino que también enriquezca a quienes nos rodean, reflejando el amor y la gracia de Dios en nuestras vidas.


La fe y la dependencia en Dios

La fe y la dependencia en Dios son conceptos fundamentales en la vida cristiana. La fe implica confiar en Dios y en Su palabra, más allá de nuestras circunstancias, emociones o entendimiento. Es un acto de entrega y reconocimiento de que Dios es soberano y que Su voluntad es lo mejor para nosotros.

La dependencia en Dios se manifiesta cuando reconocemos que no podemos confiar en nuestras propias fuerzas, opiniones o sentimientos. Como se menciona en los textos, muchas veces las personas luchan con sus emociones y pensamientos, pero es esencial que nuestra voluntad sea sometida a la de Dios. Esto significa que debemos estar dispuestos a dejar de lado nuestras propias ideas y deseos, y permitir que Dios guíe nuestras decisiones y acciones.

Además, se enfatiza que la verdadera fe no solo se trata de creer, sino también de obedecer. La obediencia a Dios es una expresión de nuestra fe y dependencia. Cuando nos entregamos completamente a Él, reconociendo que somos Su propiedad y que Él tiene el derecho de dirigir nuestras vidas, experimentamos una paz y una bendición que provienen de estar en Su voluntad.

En resumen, la fe y la dependencia en Dios son interdependientes: la fe nos lleva a depender de Él, y esta dependencia se expresa a través de nuestra obediencia y entrega a Su voluntad.

La guía del Espíritu Santo

La guía del Espíritu Santo es un tema fundamental en la vida del creyente. Según las enseñanzas bíblicas, el Espíritu Santo actúa como un guía y consejero, iluminando la mente y el corazón del creyente para que pueda entender y seguir la voluntad de Dios.

Primero, es importante reconocer que el Espíritu Santo se comunica con el espíritu del creyente, proporcionando una intuición o percepción espiritual que va más allá de la razón humana. Esta conexión espiritual permite que el creyente reciba revelaciones y entendimientos sobre la voluntad de Dios. La mente (o el entendimiento) juega un papel secundario en este proceso, ya que es a través de la intuición del espíritu que se recibe la guía divina, y luego la mente puede analizar y comprender esa guía.

En Efesios 1:17-18, se menciona cómo el Espíritu Santo ilumina el entendimiento del creyente para que pueda conocer la esperanza a la que ha sido llamado. Esto indica que la guía del Espíritu no solo es una cuestión de sentir, sino de recibir una comprensión clara de lo que Dios desea.

Además, es crucial que los creyentes aprendan a distinguir entre las impresiones del Espíritu y sus propios pensamientos o emociones. Muchas veces, los creyentes pueden confundir sus deseos o sentimientos con la guía del Espíritu Santo. Por eso, es esencial cultivar una relación íntima con Dios y estar en sintonía con Su voz, lo que se logra a través de la oración, la meditación en la Palabra y la obediencia a lo que el Espíritu revela.

En resumen, la guía del Espíritu Santo es un proceso dinámico que involucra la cooperación entre el espíritu del creyente y su mente. El Espíritu Santo proporciona la revelación y la intuición, mientras que la mente ayuda a comprender y aplicar esa guía en la vida diaria.

La manifestación de la vida celestial en la vida diaria

La manifestación de la vida celestial en la vida diaria se refiere a cómo los creyentes pueden expresar y vivir la vida que han recibido de Cristo en su día a día. Según las enseñanzas bíblicas, especialmente en el Nuevo Testamento, los cristianos son llamados a vivir de una manera que refleje su nueva identidad en Cristo, quien es considerado la fuente de vida.

En Colosenses 3:1-4, se nos instruye que, si hemos resucitado con Cristo, debemos buscar las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. Esto implica que nuestra vida debe estar centrada en los valores y principios del reino de Dios, en lugar de los de este mundo. La vida celestial se manifiesta en nuestras acciones, pensamientos y actitudes, mostrando el carácter de Cristo en nuestras interacciones diarias.

Además, se menciona que, aunque los creyentes están en el mundo, su vida está escondida con Cristo en Dios. Esto significa que, aunque enfrentamos las realidades de la vida cotidiana, nuestra verdadera identidad y propósito provienen de nuestra relación con Cristo. La vida celestial se expresa a través de la manera en que tratamos a los demás, cómo enfrentamos las dificultades y cómo buscamos vivir en obediencia a los mandamientos de Dios.

La enseñanza también sugiere que, aunque la forma externa de nuestras vidas puede variar (como el ejemplo de los pájaros y los peces, que tienen diferentes formas de vida), el principio subyacente es el mismo: la vida que hemos recibido de Dios debe ser evidente en nuestras acciones y decisiones. Así, la manifestación de la vida celestial se convierte en un testimonio de la obra de Cristo en nosotros, mostrando que somos portadores de su vida y su luz en el mundo.

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