Señales de la Segunda Venida de Jesucristo

Preparación Espiritual para la Segunda Venida

Mis hijos, bajo la guía del Espíritu Santo, recibiréis la segunda venida de Jesucristo. Deberéis estar adecuadamente preparados, pues cada día seguís al Espíritu Santo y, cuando llegue el momento de juzgar la tierra, vuestra herencia será grande. Todo lo que hagáis con amor no será en vano, porque solo lo que se hace con amor es celestial y perdura para siempre. No importa qué poderes extraordinarios ejerzan las personas, sino cuánto habéis hecho con amor.

La Fuente del Amor es Celestial

Mis hijos, debéis extraer la fuerza que viene del cielo, porque la fuente del amor está en mí, no en los seres humanos. Las personas, por su propia voluntad, intentan forzar el amor, pero se sentirán agotadas y tendrán dificultades, porque los seres humanos no son la fuente del amor. Pero vosotros, por vuestra fe en Jesucristo y al venir ante mí, el Espíritu Santo derramará mi amor en vuestros corazones, haciéndoos abundantes y plenos, logrando todo con amor, pronunciando palabras que consuelan y edifican, acercándoos y sirviendo a todos, especialmente a los hermanos y hermanas más débiles, a quienes debéis cuidar aún más.

La Guía del Espíritu Santo para una Vida Plena

Mis hijos, el Espíritu Santo os guiará para lograr todo, y nada quedará incompleto; todo se hará según mi voluntad. Y vosotros también participaréis activamente en esto, compartiendo estas tareas y compartiendo conmigo la gloria del reino celestial.

Construcción Diaria de la Fe

Mis hijos, vuestra construcción se realiza aquí en la tierra todos los días. Seguís al Espíritu Santo en los días comunes, no a través de experiencias extraordinarias, sino en las cosas cotidianas. Podéis conocer la intención del Espíritu Santo, esto es lo que Jesucristo ha logrado para vosotros. No importa cuál sea vuestra situación, ya habéis recibido esta gracia.

Buscad y Comprended la Voluntad Divina

Solo creed, solo buscad, y quien busque mi voluntad, la encontrará. Es mi responsabilidad hacerle entender cuál es mi voluntad. Mis hijos, el camino hacia mí será llano para vosotros, porque esto es lo que Jesucristo ha logrado por vosotros. Solo tenéis que rechazar todas vuestras propias ideas y pensamientos, abandonar vuestra propia sabiduría, ver vuestra incapacidad. La visión humana es superficial, los oídos escuchan rumores, y el corazón no comprende, pero yo guío vuestro camino y revelo lo que debéis hacer. Al reconocer vuestra incapacidad y depender de mí, encontráis en ello vuestra sabiduría. Mis hijos, debéis preparar vuestros corazones en una forma completamente celestial, para que podáis recibir más donaciones celestiales. Solo podréis recibirlo si lo que se os añade no os confunde. Sea lo que sea que os suceda, vuestros corazones comprenderán verdaderamente que es para servir a otros, para compartir con otros, es recibir en nombre de otros, no para vuestro propio uso. Estas capacidades os brindan la oportunidad de mostrar amor.

El Amor Perdura Eternamente

Sea cual sea la adición, dadla a otros con amor, porque lo que perdura para siempre es el amor. Mis hijos, todos los poderes especiales, conocimientos y palabras pasarán, pero lo que se hace con amor será recordado eternamente. Bajo la guía del Espíritu Santo, descubriréis vuestra verdadera esencia. Si estáis dispuestos, entregad vuestros corazones para que el Espíritu Santo os ilumine. Cuando veáis vuestras deficiencias, seréis llenados, porque el Espíritu Santo os guiará para que alcancéis la abundancia. Cuando penséis que sois ricos, caeréis y no tendréis nada.

Fuerza para Realizar Obras Eternas

Mis hijos, la guía del Espíritu Santo no es para hacer que tropecéis. Si pedís, encontraréis; si estáis dispuestos a actuar, se os dará la fuerza para realizar todas las cosas celestiales, para que vuestras obras perduren eternamente.


¿Cómo podemos prepararnos adecuadamente para recibir la segunda venida de Jesucristo según el texto?

Para prepararnos adecuadamente para recibir la segunda venida de Jesucristo, según el texto, es fundamental mantener una actitud de vigilancia y espera. Aquí hay algunos puntos clave que se destacan:

  1. Vigilancia constante: La Biblia nos instruye a estar alertas y vigilantes, ya que no sabemos el día ni la hora de su regreso. En Mateo 24:42 se nos dice: «¡Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor!»

  2. Esperanza activa: Debemos vivir en la expectativa de su regreso. En 1 Corintios 1:7 se menciona que debemos «esperar la manifestación de nuestro Señor Jesucristo». Esta esperanza debe motivarnos a vivir de manera justa y piadosa.

  3. Preparación espiritual: Es importante cultivar una relación cercana con Dios, apartándonos de la impiedad y de los deseos mundanos, como se menciona en Tito 2:12-13, donde se nos enseña a vivir con sobriedad, justicia y piedad mientras esperamos la gloria de nuestro Salvador.

  4. Conocimiento de la verdad: Debemos estar firmes en la fe y en la verdad del evangelio, evitando ser engañados por falsos profetas y enseñanzas erróneas, tal como se advierte en Mateo 24:24.

  5. Un corazón dispuesto: La preparación también implica un corazón dispuesto a servir y a vivir en obediencia a los mandamientos de Dios, buscando siempre su voluntad en nuestras vidas.

  6. Comunidad de fe: Es beneficioso estar en comunión con otros creyentes, apoyándonos mutuamente en nuestra fe y en la espera del regreso de Cristo.

En resumen, la preparación para la segunda venida de Jesucristo implica vigilancia, esperanza activa, preparación espiritual, conocimiento de la verdad, un corazón dispuesto y la vida en comunidad con otros creyentes.

¿En qué formas cotidianas podemos seguir al Espíritu Santo y construir nuestra fe según el pasaje?

Según los pasajes mencionados, hay varias formas cotidianas en las que podemos seguir al Espíritu Santo y construir nuestra fe:

  1. Oración y Comunicación: Es fundamental mantener una comunicación constante con Dios a través de la oración. Esto incluye no solo pedir guía, sino también estar abiertos a escuchar la dirección del Espíritu Santo en nuestras vidas. La oración puede ser tanto en momentos formales como en situaciones cotidianas.

  2. Estudio de la Palabra: La comprensión de las Escrituras es esencial. Al estudiar la Biblia, permitimos que el Espíritu Santo nos revele la verdad y nos guíe en nuestra vida diaria. La fe se fortalece al conocer y aplicar la Palabra de Dios en nuestras decisiones y acciones.

  3. Actitud de Fe: Es importante actuar con fe en nuestras decisiones diarias. Como se menciona, «凡不出於信心的都是罪» (Romanos 14:23), lo que implica que debemos asegurarnos de que nuestras acciones provengan de una fe genuina y no de dudas o presiones externas.

  4. Testimonio y Evangelización: Compartir nuestra fe con otros es una forma de seguir al Espíritu Santo. Esto puede incluir hablar de nuestras experiencias con Dios, invitar a otros a conocer a Cristo y ser un testimonio vivo de Su amor y gracia.

  5. Sensibilidad a la Guía del Espíritu: Estar atentos a las impresiones y convicciones que el Espíritu Santo pone en nuestros corazones. Esto puede manifestarse en decisiones cotidianas, como ayudar a alguien en necesidad o evitar situaciones que no son agradables a Dios.

  6. Comunidad de Creyentes: Participar en una comunidad de fe, como una iglesia o grupo de estudio bíblico, nos ayuda a crecer juntos y a apoyarnos mutuamente en nuestra fe. La rendición de cuentas y el compañerismo son vitales para el crecimiento espiritual.

  7. Práctica de la Obediencia: La obediencia a las enseñanzas de Cristo y a la dirección del Espíritu Santo es crucial. Esto incluye vivir de acuerdo con los principios bíblicos y estar dispuestos a cambiar nuestras vidas según lo que Dios nos muestre.

Al integrar estas prácticas en nuestra vida diaria, podemos seguir al Espíritu Santo y construir una fe sólida y activa.

¿Cómo nos guía el texto para entender y manejar nuestras propias deficiencias y riquezas a la luz del Espíritu Santo?

El texto nos guía a entender y manejar nuestras propias deficiencias y riquezas a la luz del Espíritu Santo al enfatizar la importancia de la autoconciencia y la autoevaluación en la vida cristiana. Se nos recuerda que un cristiano que no se conoce a sí mismo no puede avanzar espiritualmente. Reconocer nuestras debilidades y limitaciones es fundamental para depender completamente de Dios y buscar la guía del Espíritu Santo.

Además, se menciona que la falta de autoconocimiento puede llevar a la autosuficiencia y al orgullo, lo que impide que experimentemos la pureza y la vida en el Espíritu. Al ser conscientes de nuestras deficiencias, podemos abrirnos a la ayuda del Espíritu Santo, quien nos fortalece en nuestras debilidades.

El texto también destaca que, aunque podemos ver las bendiciones externas de Dios, es crucial que busquemos una comprensión más profunda de Su camino y Su luz interior. Esto implica no solo recibir las bendiciones, sino también entender las leyes y principios de Dios que nos guían en nuestra vida diaria.

En resumen, el texto nos invita a ser humildes, a reconocer nuestras limitaciones y a buscar la iluminación del Espíritu Santo para poder manejar nuestras deficiencias y apreciar nuestras riquezas espirituales de manera adecuada.


La Segunda Venida de Jesucristo

La Segunda Venida de Jesucristo es un tema central en la enseñanza bíblica, mencionado tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. La Escritura nos enseña que, así como Jesús vino la primera vez en forma de hombre para llevar a cabo la redención a través de su muerte y resurrección, también regresará en un futuro.

En el Nuevo Testamento, hay numerosas referencias a su regreso. Por ejemplo, en el Evangelio de Juan, Jesús mismo dice: «Voy a preparar lugar para vosotros; y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo» (Juan 14:2-3). Esto indica que su regreso es una promesa directa a sus seguidores.

Además, en Hechos 1:10-11, se menciona que dos ángeles dijeron a los discípulos que Jesús regresaría de la misma manera en que lo vieron ascender al cielo. También en Hebreos 9:28 se afirma que Cristo aparecerá por segunda vez, no para tratar con el pecado, sino para salvar a aquellos que lo esperan.

La enseñanza sobre la Segunda Venida también implica que los creyentes deben estar en un estado de vigilancia y preparación. En Mateo 24:42 se nos instruye: «Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor». Esto resalta la importancia de vivir en santidad y devoción mientras esperamos su regreso.

La Segunda Venida de Cristo también tiene implicaciones para el mundo y para Israel. Se espera que, en su regreso, establezca su reino y traiga justicia y paz. En Romanos 11:25-26 se menciona que «todo Israel será salvo», lo que indica un futuro restaurador para el pueblo de Dios.

En resumen, la Segunda Venida de Jesucristo es un evento esperado que trae esperanza a los creyentes, y la Biblia nos llama a estar preparados y a vivir de manera que refleje nuestra fe en esta promesa.

La Guía del Espíritu Santo

La Guía del Espíritu Santo es un tema fundamental en la vida del creyente. Según las enseñanzas bíblicas, el Espíritu Santo desempeña un papel crucial en la dirección y el liderazgo espiritual de los cristianos. Aquí hay algunos aspectos clave sobre cómo el Espíritu Santo guía a los creyentes:

  1. Conocimiento de la Voluntad de Dios: El Espíritu Santo ayuda a los creyentes a comprender y discernir la voluntad de Dios. A través de la oración y la meditación en la Palabra, los cristianos pueden recibir dirección y claridad sobre las decisiones que deben tomar.

  2. Convicción y Testimonio: El Espíritu Santo actúa en el corazón del creyente, trayendo convicción sobre el pecado y guiando hacia la justicia. Esto se manifiesta en una conciencia sensible que permite al creyente reconocer lo que es correcto y lo que no lo es.

  3. Capacitación y Poder: El Espíritu Santo otorga poder a los creyentes para vivir una vida cristiana victoriosa. Esto incluye la capacidad de resistir la tentación y de llevar a cabo la obra de Dios en el mundo.

  4. Intercesión: El Espíritu Santo intercede por los creyentes en oración, ayudando en momentos de debilidad y guiando en la oración. Esto se menciona en Romanos 8:26, donde se dice que el Espíritu ayuda en nuestra debilidad.

  5. Distribución de Dones Espirituales: El Espíritu Santo también es responsable de otorgar dones espirituales a los creyentes, que son herramientas para el servicio en la iglesia y en la comunidad. Estos dones son diversos y cada creyente tiene un papel único en el cuerpo de Cristo.

  6. Comunicación Continua: La relación con el Espíritu Santo es dinámica y continua. Los creyentes son llamados a no apagar al Espíritu (1 Tesalonicenses 5:19) y a estar atentos a Su guía en cada aspecto de sus vidas.

En resumen, la guía del Espíritu Santo es esencial para el crecimiento espiritual y la vida diaria del creyente, permitiendo una conexión íntima con Dios y una vida que refleja Su voluntad.

El Amor en la Fe Cristiana

El amor en la fe cristiana es un tema central que se manifiesta en diversas enseñanzas bíblicas. En el Nuevo Testamento, especialmente en las cartas de Juan, se enfatiza que el amor es una evidencia de la verdadera fe. Por ejemplo, en 1 Juan 3:14 se menciona que «sabemos que hemos pasado de muerte a vida, porque amamos a los hermanos». Esto indica que el amor hacia los demás es un signo de haber experimentado la vida nueva en Cristo.

Además, el amor es considerado un mandamiento fundamental. En 1 Juan 3:11 se dice: «Debemos amarnos unos a otros; este es el mensaje que habéis oído desde el principio». Este mandamiento se complementa con la instrucción de creer en el nombre de Jesucristo y amarnos unos a otros, como se menciona en 1 Juan 3:23.

El amor en la fe cristiana no es solo un sentimiento, sino una acción que se expresa en el cuidado y la preocupación por los demás. Se nos enseña que el amor verdadero se manifiesta en la práctica y en la relación con los demás, reflejando así el amor de Dios hacia nosotros.

En resumen, el amor es un componente esencial de la fe cristiana, que no solo se basa en la creencia en Cristo, sino que también se expresa a través de nuestras relaciones con los demás, cumpliendo así el mandamiento de amarnos unos a otros.

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