Testimonio de Fe en Jesucristo

El Retorno de Jesucristo

Mis hijos, veréis el regreso de Jesucristo. Lo que esperáis se cumplirá. Todo lo que está escrito en las Escrituras es verdadero. Toda la prosperidad terrenal pronto pasará. Haréis brillar luz en la oscuridad, mostrando que aquel que os ayuda no está en esta tierra. Ellos se asombrarán de aquello en lo que confiáis, y también vendrán a buscarme.

Vivir Según el Ejemplo de Jesucristo

Daréis el testimonio más verdadero ante los hombres, viviendo según el ejemplo de Jesucristo. No importan los poderes o milagros, sino cómo actuáis en vuestra vida diaria, si lo hacéis todo con amor. Amad a los demás sin pensar en vuestro propio beneficio, manteniendo la fe en tiempos de sufrimiento, confiando más en mí. Permaneced firmes en la espera y cuando llegue el momento de actuar, no tardéis, y caminad con el Espíritu Santo, lo cual os confiere gran poder.

El Espíritu Santo en la Vida Diaria

Mis hijos, las naciones se edificarán sobre vosotros, y debéis manteneros firmes, porque en vuestra vida diaria en la tierra, ya camináis con el Espíritu Santo y comprendéis cuál es el valor del cielo. Aunque los días sean monótonos y no ocurran cosas extraordinarias, vuestra edificación nunca se detiene. Conociéndome a mí, sabiendo que controlo todas las cosas y conociendo mi bondad, os mantendréis firmes en la tierra. Con el Espíritu Santo en vosotros, mi amor se infundirá en vuestros corazones, y abundaréis y fluiréis hacia todos los que os rodean. En el amor no hay miedo, y esto os da gran poder.

La Prueba de la Fe mediante el Espíritu Santo

Mis hijos, vuestra fe no es cuestión de la voluntad humana, ni se basa en vuestras propias ideas, sino que me conocéis de manera subjetiva, y el Espíritu Santo dentro de vosotros es la prueba de vuestra fe. Con el Espíritu Santo viviendo en vosotros, lo conocéis verdaderamente, y sabéis que todo cuanto está escrito en las Escrituras es verdadero. Jesucristo ha resucitado y está en el cielo, descenderá desde allí y juzgará a todas las naciones con justicia; en esto reside vuestro valor. En los días efímeros en la tierra, lo que habéis acumulado siguiendo al Espíritu Santo es una herencia eterna, inquebrantable. Mis hijos, en la tierra, no importa qué riquezas, tiempo o dones celestiales recibáis, debéis convertirlos en valores eternos, actuando en todo con amor. En el momento del juicio, solo aquellos que actúan con amor perdurarán. No importa el grado de conocimiento de una persona, sino la manera en que actúa.

La Construcción Espiritual desde el Interior

Mis hijos, estáis construidos por el Espíritu Santo desde dentro hacia fuera, con completa rectitud. Tal como es vuestro corazón, así se manifiesta. Con el Espíritu Santo derramando mi amor en vuestros corazones, vivís en el modo del amor. Es un camino de abnegación, sin acumular nada para uno mismo, dispuestos a ofrecerlo todo. Y caminando por esta senda de amor al prójimo, no os falta nada. Porque dais y ofrecéis, lo que recibís viene del cielo, añadido a vosotros. Recibido gratuitamente, entregado gratuitamente.

Canales de Gracia y Sacrificio

Os convertiréis en canales de gracia, sin obstrucciones. No acumuláis nada para vosotros mismos; lo que recibís lo entregáis completamente. Las naciones se nutren de vuestro sacrificio, revelando así el reino celestial entre las multitudes.


¿Cómo podemos aplicar en nuestra vida diaria el ejemplo de Jesucristo de amar a los demás sin pensar en nuestro propio beneficio?

Para aplicar en nuestra vida diaria el ejemplo de Jesucristo de amar a los demás sin pensar en nuestro propio beneficio, podemos considerar varios principios y acciones prácticas que reflejan Su enseñanza.

  1. Servicio desinteresado: Jesús nos enseñó a servir a los demás sin esperar nada a cambio. Esto puede manifestarse en actos de bondad, como ayudar a un vecino, ofrecer apoyo a un amigo en necesidad o participar en actividades de voluntariado. Al hacerlo, nos enfocamos en las necesidades de los demás en lugar de nuestras propias comodidades.

  2. Perdón y reconciliación: Siguiendo el ejemplo de Cristo, debemos estar dispuestos a perdonar a quienes nos han ofendido. Esto no solo libera a la otra persona, sino que también nos libera a nosotros de la carga del resentimiento. La Escritura nos recuerda que debemos perdonar «como Dios en Cristo nos perdonó» (Efesios 4:32).

  3. Amor incondicional: Jesús amó a todos, incluidos aquellos que lo traicionaron y lo rechazaron. Podemos practicar este amor incondicional al extender nuestra amistad y apoyo a personas que son diferentes a nosotros o que no nos tratan bien. Esto puede incluir ser amables con quienes no comparten nuestras creencias o valores.

  4. Generosidad: La generosidad es una forma poderosa de amar a los demás. Esto no solo se refiere a dar dinero, sino también a compartir nuestro tiempo, talentos y recursos. Como se menciona en los documentos, ayudar a los pobres y compartir con la comunidad es un principio fundamental en la vida cristiana.

  5. Actuar con humildad: Jesús nos mostró que la grandeza en el Reino de Dios se mide por nuestra disposición a ser humildes y a poner a los demás primero. Esto puede implicar renunciar a nuestros derechos o deseos en favor de otros, como el hermano que decidió llenar de agua los campos de sus vecinos a pesar de que ellos le habían hecho daño.

  6. Oración y reflexión: Es importante orar y pedir a Dios que nos ayude a amar a los demás como Él nos ama. La oración nos permite reflexionar sobre nuestras acciones y motivaciones, y nos da la fuerza para actuar de manera que refleje el amor de Cristo.

Al implementar estos principios en nuestra vida diaria, podemos seguir el ejemplo de Jesucristo y vivir un amor que trasciende el interés propio, impactando positivamente a quienes nos rodean.

¿Cómo podemos mantener la fe y la confianza en Dios durante los tiempos de sufrimiento y dificultad?

Mantener la fe y la confianza en Dios durante los tiempos de sufrimiento y dificultad es un desafío, pero hay varias maneras de hacerlo que se reflejan en las enseñanzas bíblicas.

  1. Reconocer la soberanía de Dios: Es importante recordar que Dios tiene el control sobre todas las circunstancias. Como se menciona, «因爲祂允許,祂也限制苦難。什麼都在祂的手裏。» Esto nos ayuda a entender que, aunque enfrentemos pruebas, Dios está al tanto y tiene un propósito en todo lo que permite.

  2. Permanecer fiel: La exhortación de ser «hasta la muerte fiel» nos recuerda que la fidelidad a Dios es crucial. En Apocalipsis 2:10 se nos anima a ser leales, incluso en medio de la persecución y el sufrimiento.

  3. Oración constante: La oración es fundamental para mantener nuestra conexión con Dios. Se menciona que «少祈禱就是表明我們輕看與神交通。» Esto significa que debemos ser diligentes en la oración, buscando la guía y el consuelo de Dios en nuestras dificultades.

  4. Confiar en las promesas de Dios: Es vital aferrarse a las promesas de Dios. La fe activa implica creer que Dios ya ha provisto lo que necesitamos, como se dice: «活的信心不是信神定規醫治我,是信神已經醫好了我。» Esto implica que debemos tener una fe viva que confíe en que Dios ya ha respondido a nuestras oraciones.

  5. Refugiarse en la Palabra de Dios: La Escritura es una fuente de fortaleza y aliento. Al meditar en las promesas de Dios y Su fidelidad en el pasado, podemos encontrar consuelo y esperanza en tiempos difíciles.

  6. Esperar en Dios: En lugar de buscar que Dios nos libre inmediatamente de nuestras pruebas, debemos esperar en Su tiempo y Su manera. Como se menciona, «我們不要祈求神用祂的大能大力干涉、停止苦害我們的環境,而要祈求神用祂的能力保守我們.» Esto implica confiar en que Dios nos sostendrá y nos dará la fuerza para enfrentar nuestras dificultades.

  7. Comunidad de fe: Rodearse de otros creyentes puede proporcionar apoyo y ánimo. Compartir nuestras luchas y orar unos por otros es una manera poderosa de mantener la fe.

En resumen, mantener la fe y la confianza en Dios durante el sufrimiento implica reconocer Su soberanía, ser fiel, orar constantemente, confiar en Sus promesas, refugiarse en Su Palabra, esperar en Su tiempo y buscar la comunidad de fe.

¿Cómo podemos asegurarnos de que nuestras acciones estén motivadas por el amor y no por la búsqueda de beneficio personal?

Para asegurarnos de que nuestras acciones estén motivadas por el amor y no por la búsqueda de beneficio personal, es fundamental seguir algunos principios basados en las enseñanzas bíblicas.

  1. Examen de la Intención: Antes de actuar, debemos examinar nuestras intenciones. Preguntarnos por qué estamos haciendo algo puede ayudarnos a identificar si nuestras motivaciones son egoístas o si realmente buscamos el bienestar de los demás. La Escritura nos recuerda que el corazón humano es engañoso (Jeremías 17:9), por lo que es importante ser honestos con nosotros mismos.

  2. Buscar la Voluntad de Dios: Como se menciona en los textos, es esencial buscar la voluntad de Dios en nuestras decisiones. Esto implica orar y estudiar la Palabra de Dios, pidiendo al Espíritu Santo que nos guíe y nos muestre cómo actuar con amor. En Juan 7:17 se nos dice que si estamos dispuestos a hacer la voluntad de Dios, conoceremos la verdad.

  3. Actuar con Humildad: La humildad es clave para actuar por amor. Filipenses 2:3-4 nos instruye a no hacer nada por egoísmo o vanagloria, sino a considerar a los demás como superiores a nosotros mismos. Esto nos ayuda a poner las necesidades de los demás antes que las nuestras.

  4. Practicar el Amor Desinteresado: El amor verdadero, como se describe en 1 Corintios 13, no busca su propio interés. Debemos esforzarnos por amar a los demás de manera incondicional, sin esperar nada a cambio. Esto puede incluir actos de servicio, apoyo emocional y ayuda práctica.

  5. Evaluar los Resultados: Después de actuar, es útil reflexionar sobre el impacto de nuestras acciones. ¿Fueron realmente beneficiosas para los demás? ¿Sentimos paz y satisfacción al haber actuado con amor? Esta evaluación puede ayudarnos a ajustar nuestras motivaciones en el futuro.

  6. Rodearnos de Comunidad: Estar en una comunidad de fe puede proporcionarnos apoyo y rendición de cuentas. Otros pueden ayudarnos a ver nuestras motivaciones y guiarnos hacia acciones más amorosas.

Al aplicar estos principios, podemos cultivar un corazón que busca genuinamente el bienestar de los demás, asegurándonos de que nuestras acciones estén motivadas por el amor y no por el interés personal.


El regreso de Jesucristo

El regreso de Jesucristo es un tema central en la enseñanza bíblica y se refiere a la segunda venida de Cristo a la tierra. Según las Escrituras, los creyentes son llamados a estar en constante vigilancia y espera de este evento. Por ejemplo, en Mateo 24:42 se nos instruye: «Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor». Esta exhortación se repite en otros pasajes, como en Mateo 25:13 y en 1 Corintios 1:7, donde se menciona que los creyentes deben esperar la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.

La Biblia también enseña que el regreso de Cristo será físico y visible. En Juan 14:2-3, Jesús promete: «Voy, pues, a preparar lugar para vosotros; y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo». Además, en Hechos 1:10-11, se afirma que Jesús, quien fue llevado al cielo, regresará de la misma manera en que fue visto ir al cielo.

El regreso de Cristo tiene implicaciones tanto para la iglesia como para el mundo. Para la iglesia, se promete que los creyentes serán transformados y se reunirán con el Señor en el aire (1 Tesalonicenses 4:16-17). También se menciona que los creyentes serán hechos semejantes a Él (1 Juan 3:2) y reinarán con Cristo (Apocalipsis 20:6).

En cuanto al mundo, se habla de un juicio final y de la restauración de todas las cosas. En Romanos 2:16 se menciona que Dios juzgará los secretos de los hombres, y en Mateo 25:41 se habla de la separación de los justos y los injustos.

Finalmente, el regreso de Jesucristo es una fuente de esperanza para los creyentes, ya que se espera que traiga la redención completa y la eliminación del sufrimiento y la muerte (Apocalipsis 21:4). En resumen, el regreso de Cristo es un evento esperado que traerá consigo la culminación del plan de Dios para la humanidad y la creación.

El papel del Espíritu Santo en la vida de los creyentes

El papel del Espíritu Santo en la vida de los creyentes es fundamental y se manifiesta de diversas maneras. En el Nuevo Testamento, se destaca que el Espíritu Santo no solo actúa en el exterior, sino que habita dentro de los creyentes, lo que es una diferencia clave con el Antiguo Testamento, donde el Espíritu venía sobre las personas pero no moraba en ellas.

  1. Habitación del Espíritu Santo: En Juan 14:17, Jesús menciona que el Espíritu Santo estará en los creyentes. Esto significa que el Espíritu Santo se convierte en una presencia constante en la vida del creyente, guiándolo y fortaleciendo su vida espiritual.

  2. Santificación: El Espíritu Santo tiene el papel de santificar a los creyentes, ayudándolos a vivir de acuerdo con la voluntad de Dios y a producir frutos del Espíritu, como el amor, la alegría, la paz, la paciencia, entre otros (Gálatas 5:22-23). Esta obra de santificación es esencial para el crecimiento espiritual y la madurez en la fe.

  3. Convicción de pecado: El Espíritu Santo también convence al mundo de pecado, justicia y juicio (Juan 16:8). Esto significa que el Espíritu actúa en la conciencia de los creyentes, ayudándoles a reconocer sus fallas y a buscar la reconciliación con Dios.

  4. Guía y dirección: Los creyentes son guiados por el Espíritu Santo en su vida diaria. Esta guía es crucial para entender la voluntad de Dios y tomar decisiones que estén alineadas con Su propósito. La sensibilidad a la voz del Espíritu es vital para evitar la desobediencia y seguir el camino correcto.

  5. Empoderamiento para el servicio: El Espíritu Santo otorga dones espirituales a los creyentes para el servicio en la iglesia y en el mundo. Estos dones son herramientas que permiten a los creyentes edificar el cuerpo de Cristo y cumplir con la misión de Dios en la tierra.

  6. Intercesión: El Espíritu Santo también intercede por los creyentes, ayudándoles en su debilidad y presentando sus oraciones ante Dios (Romanos 8:26-27). Esto es un consuelo para los creyentes, ya que saben que no están solos en sus luchas.

En resumen, el Espíritu Santo desempeña un papel integral en la vida de los creyentes, desde su regeneración y santificación hasta su guía, empoderamiento y apoyo en la oración. Su presencia es esencial para vivir una vida cristiana plena y efectiva.

Vivir según el ejemplo de Jesucristo

Vivir según el ejemplo de Jesucristo implica adoptar una vida que refleje Su carácter y enseñanzas. En la Escritura, se nos muestra que Cristo no solo es nuestro modelo a seguir, sino que también es nuestra vida. En Gálatas 2:20, Pablo expresa: «He sido crucificado con Cristo; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí». Esto significa que nuestra vida debe ser una manifestación de la vida de Cristo en nosotros.

Para vivir de esta manera, es fundamental permitir que el Espíritu Santo trabaje en nosotros. La vida cristiana no se trata solo de seguir reglas o normas, sino de tener una relación viva con Dios que se manifiesta en nuestras acciones y actitudes. La verdadera obediencia proviene de una vida transformada por el poder del Espíritu, que nos capacita para vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.

Además, debemos recordar que vivir como Cristo implica amar a los demás, servir a los necesitados y buscar la justicia. Jesús nos enseñó a amar incluso a nuestros enemigos y a ser humildes. En Filipenses 2:5 se nos instruye: «Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús». Esto nos llama a adoptar la mentalidad de Cristo, que se humilló y sirvió a los demás.

En resumen, vivir según el ejemplo de Jesucristo significa permitir que Su vida se manifieste en nosotros a través del Espíritu Santo, reflejando Su amor, humildad y servicio en nuestras vidas diarias.

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